viernes, 17 de abril de 2015

DICCIONARIO DUDAS FRECUENTES DE LA LENGUA ESPAÑOLA


DICCIONARIO AMERICANO DE DUDAS FRECUENTES DE LA LENGUA ESPAÑOLA
1 Libro Autor Petrecca et al Editor Larousse


No es función de un diccionario de dudas y dificultades de una lengua purificarla como el filtro al agua. Su espíritu debe de animarse en la necesidad práctica del usuario que busca vivir su lengua de la forma más enriquecedora. Este diccionario cumple con ese espíritu, no intenta prescribir, sino orientar. A ver, a ver ¿prescribir o prescribir? Espérenme un momento por favor… de Aarón Alboukrek.




¿EN QUE CONSISTE?:


Se exponen las principales incorrecciones, se explican los porqués y se proponen las formas de evitarlas.

Incluye en orden alfabético las palabras que provocan dudas de diferentes tipos: sentidos, conjugaciones, acentuaciones, propiedad, combinación con diferentes preposiciones, locuciones, perífrasis y formas hechas, préstamos de otras palabras de diferentes lenguas.
Se ocupa de problemas de la lengua española en general y presta especial atención a los de Hispanoamérica.

Aclara los diferentes usos y registros de las palabras incluidas.

Se presenta una extensa cantidad de ejemplos en los que se aprecia el uso de palabras y expresiones que se abordan.

Incluye cuadros de los diferentes modelos de conjugación, las conjunciones y preposiciones con las maneras en que se usan, además de los pronombres personales y las formas que adoptan en sus diferentes funciones –sujeto y objeto-.

Se agregan anexos con las variaciones que sufren los verbos de conjugaciones irregulares, pronombres demostrativos, posesivos y relativos; acentos diacríticos, silábica de palabras.
Incluye una amplia selección de gentilicios hispanoamericanos.

Contiene los nombres de los países del mundo con sus gentilicios, idiomas y otros datos de interés.



DEL PRÓLOGO:

Su nombre: Desde el inicio, tan solo en la elección del título, el lector merece una explicación.

No por llamarse Diccionario de dudas. Esta es la ya la denominación de una categoría impuesta por la obra de D. Manuel Seco. Se trata de un tipo de diccionarios, como es sabido, que guarda relación con los manuales de estilo y diccionarios de frases, de preposiciones, de verbos, de español para extranjeros.

En una palabra, con todas las obras de referencia que atienden al aspecto normativo del lenguaje. El que responde a la pregunta ¿es correcto decir así?

La segunda parte del título es ya más problemática. Diccionario americano. Mucho se ha discutido sobre el contenido de esta voz y de las afines (hispanoamericano, latinoamericano, iberoamericano). Ninguna de estas deja de presentar inconvenientes, formales o ideológicos. Nos hemos inclinado por el calificativo americano para recuperar el sentido primero y pleno de la palabra.

Entre quienes hablamos  el castellano de este lado del Atlántico no tenemos duda de que todos nosotros, de Sur a Norte, somos americanos.

Existe también una segunda razón: el recuerdo histórico. En 1910, T. Garzón llamó a su diccionario argentino (y no de argentinismos)  “con la simple acepción de perteneciente a nuestro país o que tiene relación con él”


Igual valor tiene aquí el adjetivo americano pues se inició en el Norte, con la amable propuesta del Lic. A. Alboukrek y se redactó en el Sur. Es pues un diccionario de dudas que se escribió de dudas que se escribió en América, no un diccionario de las dudas que se le plantean a un hablante americano, aunque a éste, antes que el peninsular, va dirigido.
Valga esto como justificación del nombre.

Otro problema es saber ¿hasta qué punto esta obra tiene derecho a arrogarse una representación aceptable de las dificultades con que tropieza el hablante americano?
La respuesta es simple.

Es un deseo, fundado en el conocimiento de una realidad lingüística que tiene aquí el comienzo de realización  que irá cumpliéndose con el trascurso del tiempo, las críticas y aportaciones de los lectores y de los conocedores de la materia.

EL CRITERIO DE CORRECCIÓN:

El español, o castellano, es por cierto una de las lenguas de mayor difusión en el mundo. No solo se lo habla en Europa, donde ha nacido, sino también en América, donde ha nacido, sino también en América, donde es el idioma de la gran mayoría de sus naciones, y en África, pues es el idioma de Guinea Ecuatorial.

En tales condiciones es razonable comprender que exista una gran diversidad de normas regionales y nacionales.

Constituye un rico y complejo plurisistema comunicativo, donde coexisten con igual valor y legitimidad sus distintas variedades.

Desde ya esto no significa que cualquier manera de hablar sea correcta, que no exista un criterio de corrección. No. Es la vez más simple y más difícil. Más simple porque la corrección de la lengua en la que nos expresamos es la que es propia del país en el que aprendimos a conocerla.

Más difícil porque por largo tiempo los americanos hemos creído que se debía hablar como suponemos que lo hacen los españoles y porque todavía hoy los libros de enseñanza y los correctores de estilo suelen dar prioridad  a la norma peninsular tal como la hallan descrita.
Lo que no siempre es atinado, incluso en España.

Este idioma que compartimos en nuestro patrimonio común.

No es tesoro enterrado. Es un talento, un valor en actividad que a todos por igual nos compete hacer fructificar.

Ciertamente el modelo español, como cuna de las variedades que se hablan en América, es el más conocido y ha servido de norma rectora para bien y para mal.

Para mal, cuando con criterio estrecho americanos o españoles han pretendido que ese modo fuese el único aceptado.

Una mala comprensión de esta situación unida a la innegable valía de la Real Academia Española ha hecho que su diccionario fuese mal interpretado.

Muchos diccionarios de dudas americanos han aceptado el texto español como único criterio de valoración. Sin interpretarlo, ni someterlo al conocimiento de la propia variedad de lengua.

Con un criterio en exceso simplista se ha pretendido que gramáticas y diccionarios ajenos fuesen el patrón del habla americana.

Si en algún momento este pensamiento fue atendible en aras de la unidad de la lengua, hoy no se puede decir que lo sea.

Es innegable que la diversidad es riqueza y no impedimento.

Por parte de la Academia de Madrid, resulta claramente visible su intento de acercamiento y de comprensión a las diversas variedades de español hablado en AMÉRICA.

PERO ESTO NATURALMENTE NO BASTA:

Escrito y pensado desde España, por más buena voluntad que haya no puede evitarse que el diccionario académico conserve un tono marcadamente peninsular.

De allí la necesidad de más obras producidas en América y que con criterio americano sirvan para dar a conocer nuestra propia modalidad lingüística.

La autoridad del diccionario académico hace de él un punto de referencia obligado. Pero no para aceptarlo o rechazarlo ciegamente sino para confrontarlo con la propia experiencia (tarea en la que debe participar también el lector) para hallar la solución que mejor se adecue a nuestras necesidades expresivas.

ESA ES EN EL FONDO LA VOLUNTAD QUE ANIMA ESTE DICCIONARIO:

Servir mejor a la comprensión del español hablando en América, a guiar al lector, en la medida de lo posible, a través de sus dudas y contribuir al buen decir de nuestro idioma, que es con el que se dan a entender casi 400,000,000 de hablantes.

No se nos escapa que esta obra también tendrá un sesgo regional, pero conociendo los riesgos de la tarea y los errores del pasado hemos procurado evitarlos.

Para ello, el saber por propia historia que el castellano o español no es patrimonio exclusivo de ninguna nación ha sido el punto de partida.

Por otra parte, gracias a la técnica actual, hemos podido acceder a fuentes documentales de las diversas regiones americanas.

Existe además un fenómeno que parece tornarse cada vez más visible: la existencia de una mayor unidad en el español americano.

Un hecho que contraríe la norma peninsular en algún país americano muy razonable la contrariará de igual modo en uno o más países.

Los numerosos ejemplos –y no citas- que lustran los artículos de este diccionario son un testimonio de ello.

Al respecto se impone una aclaración: los ejemplos son en su gran mayoría reales.
Han sido tomados de fuentes impresas, literarias y periodismo de América y España.

Tan sólo por razones editoriales se ha preferido omitir la referencia bibliográfica y consecuentemente hemos debido alterar formalmente el texto, pero respetando siempre su estructura, nivel de uso, contorno de estilo;  es decir, no se ha alterado lo concerniente a su función ilustrativa.

También importa destacar en la estructura de esta obra la atención dedicada a la gramática.

VEAMOS; PUES, QUÉ:

Hemos procurado introducir, de la manera más sencilla y didáctica posible, los elementos más generales de gramática, los que hemos creído más convenientes para un diccionario de este tipo.

Lo hemos hecho siempre con la intención de que este trabajo resulte e verdadera utilidad tanto para la consulta puntual como para el estudio de nuestro idioma, de hablantes nativos y extranjeros.

La incorporación del voseo en el paradigma verbal responde a una necesidad normativa, vale decir a proporcionar un criterio claro respecto de su utilización en la norma culta nacional y no a un afán descriptivo, valido ciertamente para estudios lingüísticos, pero completamente ajeno a la finalidad de esta obra.

De allí que en ella se mencione solo la variante rioplatense, por ser la que goza de aceptación normal en los países del área (aunque de hecho en la Argentina, por ejemplo, esta variante conviva con otras que el hablante culto nativo procura evitar en el lenguaje cuidado).

En cuanto a la selección de problemas hemos intentado tratar aquellos que parecen más generales en el habla cotidiana y aquellos que nos llegan por el contacto con otras lenguas, en particular la inglesa.

Igualmente pareció necesario tratar algunos aspectos concernientes al léxico informático, pero sólo aquellos con los que un lector no especializado puede encontrarse simplemente por estar sentado frente a la pantalla de su computadora.

Le hemos concedido una menor importancia a los arcaísmos, dobletes griegos, latinos e hispanos marcadamente regionales.

En cambio hemos dado cabida a locuciones y giros, a veces poco conocidos y no siempre bien usados, que contribuyen a la mejor expresión y elegancia del lenguaje.

Por último, hemos intentado siempre, acaso sea esto lo que más valoramos, apelar a la razón antes que la autoridad aconsejar antes que censurar y generar un sincero espacio de dialogo, donde el lector, una vez formado su criterio, tenga la última palabra.



FICHA TÉCNICA:
1 Libro.
724 páginas.
En formato de 11.4 por 18 por 3 cms.
Pasta delgada en color plastificada.
Edición 2013.
12 reimpresiones.
ISBN 9789702204329
Autor Petrecca, Francisco, et al.
Editor Larousse.

DISTRIBUIDOR: ABC Ediciones


Si es de su agrado está espléndida obra:

DICCIONARIO AMERICANO DE DUDAS FRECUENTES DE LA LENGUA ESPAÑOLA
1 Libro Autor Petrecca et al Editor Larousse

Se puede comunicar al Teléfono: 7146961 (Culiacán, Sinaloa, México) Teléfono. 01-6677-146961 (Solo en México) Teléfono celular: 044 (Culiacán, Sinaloa, México) o 045 (México) -6671-985765

O; bien por el e-mail; puede dejarnos su teléfono y nosotros nos comunicamos gratis para usted; solamente en nuestro País México.

Tenemos asistencia telefónica desde las 10:00 A.M, hasta las 10:00 P.M., horario del Pacífico

Puede comunicarse gratis en el siguiente Teléfono:
01-800-832-7697



Mayor información:






Aquí en la Ciudad de Culiacán, Sinaloa, México

Avenida Jesús Terán número: 1747; Fraccionamiento Nuevo Culiacán Código Postal 80170

Entre: Bahía de Agiabampo y Bahía de San Ignacio

Sin representantes dentro; o, fuera de nuestro País

ALFONSO JAVIER MONÁRREZ RÍOS

Agradecemos a Google la oportunidad de publicar Gracias


DICCIONARIO AMERICANO DE DUDAS FRECUENTES DE LA LENGUA ESPAÑOLA

1 Libro Autor Petrecca et al Editor Larousse

No hay comentarios:

Publicar un comentario