miércoles, 26 de septiembre de 2018

LA IDEA DE LA JUSTICIA



LA IDEA DE LA JUSTICIA
1 Libro Autor Amartya Sen Editor Taurus





Para el ilustre Rabindranath Tagore en refiriéndose a este célebre autor Indio; ganador del nobel en economía (1998); a quien le otorgo la frase: “Amartya el inmortal”, quien no desmerece a tal honor, publica este sensacional trabajo de erudición, al señalar dentro de muchas otras cosas, que se pueden encontrar en este espléndido libro: LA IDEA DE LA JUSTICIA, la respuesta a la pregunta, que a mi juicio ha sido tema de toda la vida: ¿CÓMO IDENTIFICAR LA INJUSTICIA REPARABLE?


No es mi intención anotarme con una disertación genial, profunda acerca de esta genial composición; más bien la idea es muy práctica: que llegue al profesor y al alumno y que sirva como tema para que en una dinámica de trabajo se den la oportunidad de encontrar un justo medio, claro y muy perfectible acerca de la idea de la justicia


Educado en Cambridge; doctorado en Oxford (1959), ahora con más de 80 años de edad; contrasta con lo aprendido de su cultura, digamos: oriental y aquí en esta magnífica tesis; logra un verdadero trabajo para aproximarnos a la idea de la JUSTICIA, basando parte –o, en mucha-  de su entramado en la idea de la democracia, en que las peticiones fluyan avasalladoras de abajo hacia arriba en lo institucionalizados en que nos encontramos, y quien en base a diversidad de ejemplos muy puntuales para cimentar su reflexión en experiencias de todo el mundo, lograr amalgamar con la visión de un economista la idea de JUSTICIA basándose, supongo a pie juntillas en los presupuesto modernos de la ética


La democracia; pues, entendida como poder del pueblo, le hace cavar su cauce que da origen al rio de su disquisición al señalar que hay democracia cuando hay discusión, o bien: gobierno por discusión y que lo importante –además de otras cosas-, de una democracia, es la de unos medios de comunicación desarrollados, inquisitivos, documentados, portavoces de las diversas situaciones que acontecen en la sociedad y libres, además que, desde luego sean verificables y veraces en y de sus contenidos


En su libro el autor anota frases como: “tolerancia y respeto mutuos”, “del reconocimiento de las múltiples identidades de cada persona”; pero sería largo enunciar muchas y otras cosas que bien valen un lectura plena, sagaz, divertida y muy práctica


Pero; aquí, lo que importa es el objetivo del autor acerca del concepto de justicia

Este célebre autor hace un recorrido muy puntual, enciclopédico, de autores, como Hobbes, Locke, Rousseau, Kant, Rawls, Nozick, Adam Smith, Condorcet, Bentham, Marx, John Stuart Mill y aún más…, de quien a su juicio descansa todo este entramado para la búsqueda de encontrar, vamos a decir “una justicia perfecta”


En la búsqueda de una justicia perfecta deja en el camino destrozados a varios autores, de quienes, personas como su servidor, no tienen la profundidad de una especialización en la materia, digamos un poco de la filosofía del derecho, de que me ha parecido sumamente revelador, esclarecedor y por tanto más próximo al concepto de justicia


Y; para mí placer y aderezar mi conocimiento, me encuentro que el autor Amartya Sen, confecciona una prosa suave, ordenada, que fluye como un río que no encuentra ni atajos, ni muros, ni curvas prolongadas, solo que va al grano y al menos desde mi punto de vista de lectura amena, llena de ricos matices y muy ilustrada


Que inclusive tiene varias lecturas y que depende del pensamiento de la enciclopedia de vida del lector


Por si no fuera poco, logra con ejemplos muy claros, muy precios, además de prácticos conjugar, en que primero: nos hagamos partidarios de su visión, de su percepción acerca de la justicia reparable en bien del ciudadano, y en lo segundo: en que  estos ejemplos son ideales para montar en el escenario de clases, porque logran que el alumno razone, conjeture, infiera, derive, participe, llegue a una aproximación del concepto de justicia


Además, le facilita al profesor de aula; bueno ahora es: facilitador, el que se puedan formar dos grupos: uno defendiendo el status de lo que se ha dado en llamar: INSTITUCIONALISMO TRASCENDENTAL, y el otro grupo, LA CORRIENTE DE OTROS AUTORES. Y de esta sana confrontación de ideas, sea pues, que se logre acercarse al concepto de justicia


¿Es la justicia algo intangible; que solo merece un llamado concepto y nada más?


O, bien, usted profesor, a manera de comprender lo que sus alumnos piensan del concepto de justicia, pregunte en el aula y verá que encontrará situaciones desde enojosas, hasta divertidas, pero nada más lejos que, digamos, de algún significado interesante de justicia


Convengo en que para que se digiera el término justicia es que se necesita discernir y confrontar, encontrar asideros mediante los claros ejemplos que el autor finca su texto y esto es fundamental: para que los alumnos tengan la oportunidad de ir al fondo del concepto


Y este es el punto del autor: ¿cómo reducir la injusticia observada?


Y, concluyo con lo que apunta este célebre autor: “LO QUE NOS MUEVE, CON RAZÓN SUFICIENTE, NO ES LA PERCEPCIÓN DE QUE EL MUNDO NO ES JUSTO DEL TODO, LO CUAL POCOS ESPERAMOS, SINO QUE HAY INJUSTICIAS CLARAMENTE REMEDIABLES EN NUESTRO ENTORNO QUE QUISIÉRAMOS SUPRIMIR”



EN LA SINOPSIS DE LA EDITORIAL SEÑALA QUE…



¿Es la justicia social un ideal fuera de nuestro alcance o una posibilidad real? Más allá del discurso intelectual, la idea de la justicia desempeña un importante papel en nuestras vidas. Amartya Sen ofrece una alternativa a las teorías convencionales de la justicia, que a pesar de sus muchos logros hace tiempo que dejaron atrás las realidades prácticas


Desde la Ilustración, las teorías dominantes han tendido a ocuparse de identificar las disposiciones sociales perfectamente justas y definir la naturaleza de la sociedad perfecta. Sen, entregado a la reducción de la injusticia, centra su enfoque en los juicios comparativos de lo que es «más» o «menos» justo y en evaluar los méritos de ciertas instituciones e interacciones sociales


En el núcleo de su reflexión subyace el respeto por las diferentes percepciones de la “sociedad justa”. Muy distintas convicciones pueden ofrecer soluciones claras, directas y defendibles. La perspectiva de Sen, uno de los pensadores más influyentes de nuestra era, hace uso de esa pluralidad con el fin de construir una teoría de la justicia para el mundo moderno, capaz de absorber distintos puntos de vista y resolver las cuestiones de injusticia global


La crítica ha dicho...


«Sen es uno de los grandes pensadores de nuestra era.»
The Times


«Leer Las razones de la justicia es como asistir a una clase magistral de razonamiento práctico. [...] Ésta es una obra monumental.»
The Independent


AQUÍ UNA PROBADITA DEL TEXTO QUE NOS OCUPA Y QUE INVITO DESDE YA; A SALIR A LA BÚSQUEDA DEL LIBRO:


«En el pequeño mundo en el cual los niños viven su existencia», dice Pip en Grandes esperanzas, de Charles Dickens, “no hay nada que se perciba y se sienta con tanta agudeza como la injusticia” [1]. Espero que Pip tenga razón: tras su humillante encuentro con Estella, él recuerda de manera vívida «la coacción violenta y caprichosa» que sufrió cuando era niño a manos de su propia hermana. Pero la fuerte percepción de la injusticia manifiesta se aplica también a los adultos. Lo que nos mueve, con razón suficiente, no es la percepción de que el mundo no es justo del todo, lo cual pocos esperamos, sino que hay injusticias claramente remediables en nuestro entorno que quisiéramos suprimir


Esto resulta evidente en nuestra vida cotidiana, en las desigualdades y servidumbres que podemos sufrir y que padecemos con buena razón, pero también se aplica a juicios más amplios sobre la injusticia en el ancho mundo en que vivimos. Es justo suponer que los parisinos no habrían asaltado la Bastilla, Gandhi no habría desafiado al imperio en el que no se ponía el sol y Martin Luther King no habría combatido la supremacía blanca en «la tierra de los libres y el hogar de los valientes» sin su conciencia de que las injusticias manifiestas podían superarse. Ellos no trataban de alcanzar un mundo perfectamente justo (incluso si hubiera algún consenso sobre cómo sería ese mundo), sino que querían eliminar injusticias notorias en la medida de sus capacidades


La identificación de la injusticia reparable no sólo nos mueve a pensar en la justicia y la injusticia; también resulta central, y así lo sostengo en este libro, para la teoría de la justicia. En la investigación que aquí se presenta, el diagnóstico de la injusticia aparecerá con frecuencia como el punto de partida de la discusión crítica [2]. Pero podría preguntarse: si éste es un punto de partida razonable, ¿por qué no podría ser también un buen punto de llegada? ¿Qué necesidad hay de ir más allá de nuestro sentido de la justicia y la injusticia? ¿Por qué debemos tener una teoría de la justicia?


Comprender el mundo no es nunca una simple cuestión de registrar nuestras percepciones inmediatas. Comprender entraña inevitablemente razonar. Tenemos que “leer” lo que sentimos y lo que parece que vemos, y preguntar qué indican esas percepciones y cómo podemos tenerlas en cuenta sin sentirnos abrumados por ellas. Una cuestión se refiere a la confiabilidad de nuestros sentimientos e impresiones. Un sentimiento de injusticia podría servir como señal para movernos, pero una señal exige examen crítico, y tiene que haber cierto escrutinio de la solidez de una conclusión basada en señales. La convicción de Adam Smith sobre la importancia de los sentimientos morales no lo disuadió de buscar una «teoría de los sentimientos morales», ni de insistir en que un sentimiento de injusticia sea críticamente examinado a través de un escrutinio de la razón para determinar si puede ser la base de una condena sostenible. Una similar exigencia de escrutinio se aplica a la inclinación a elogiar algo o a alguien [3]


Tenemos que preguntar también qué clase de razonamiento debe contar en la evaluación de conceptos éticos y políticos como justicia e injusticia. ¿En qué sentido puede ser objetivo un diagnóstico de la injusticia o la identificación de lo que podría reducirla o eliminarla? ¿Exige imparcialidad en algún sentido particular, como el desapego respecto de los propios intereses creados? ¿Demanda también la revisión de ciertas actitudes que no guarden relación con intereses creados pero que reflejen prejuicios y preconcepciones locales que pueden no sobrevivir a la confrontación razonada con otras no restringidas por el mismo parroquialismo? ¿Cuál es el papel de la racionalidad y la razonabilidad en la comprensión de las exigencias de la justicia?


De estas preocupaciones y algunas cuestiones muy cercanas se ocupan los primeros diez capítulos, antes de pasar a temas relacionados con la aplicación, que implican la evaluación crítica de los fundamentos en los cuales se basan los juicios sobre la justicia (como libertades, capacidades, recursos, felicidad, bienestar y otros), la especial relevancia de las diversas consideraciones que figuran bajo los enunciados generales de igualdad y libertad, la evidente conexión entre la búsqueda de la justicia y la búsqueda de la democracia vista como el gobierno por discusión, y la naturaleza, la viabilidad y el alcance de las reivindicaciones de los derechos humanos


FICHA TÉCNICA:


1 Libro
504 Páginas
Pasta blanda en color plastificada
Segunda edición 2012
ISBN 9788430615926
Autor Amartya Sen
Editorial Taurus


1 comentario:

  1. LA IDEA DE LA JUSTICIA de Amartya Sen

    Agradezco su mensaje y por razones de espacio para hacerle llegar por medido de un correo electrónico un debido procedimiento y presupuesto, es necesario escribir un correo en: alfonsomonarrez@gmail.com
    Ahí; puede anotar el nombre de la ciudad o el código postal -muy deseable- y el título de su agrado, disculpe, gracias

    LA IDEA DE LA JUSTICIA de Amartya Sen

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