1 Libro Autor Julio Picatoste Bobillo
Editor Thomson Aranzadi
Primera edición 2021
LIBRO POR ENCARGO
La
obra de Kafka ha suscitado interpretaciones diversas que, normalmente suelen diversificarse
en tres líneas: la religiosa, la psicológica y la sociopolítica. Este libro
se sitúa en esta última perspectiva. Se trata de rastrear la percepción de lo
jurídico en la obra de Franz Kafka, pues parte nada desdeñable de la obra
kafkiana es una incisiva reflexión acerca del hombre ante manifestaciones
diversas del acontecer jurídico: la ley, la autoridad, el poder, la burocracia
Y
siendo el poder tema al que Kafka prestó especial atención - su obra ha sido
caracterizada como una “microfísica
del poder”-, no ha de extrañar
en modo alguno que se ocupara también
del derecho, porque es evidente la estrecha relación que hay entre ambos
Ley,
poder, autoridad, son, en suma, parajes diversos del Derecho, modos o formas
distintas de expresión de lo jurídico. Todos ellos tienen una presencia muy
significativa en la obra del escritor checo. Baste con recordar algunos de sus
títulos para confirmarlo: El proceso, En la colonia penitenciaria, Ante la ley,
Sobre la cuestión de las leyes. Dado que trabajaba en el Instituto de Seguros
de Accidentes de Trabajo del Reino de Bohemia y defendía sus intereses ante los
tribunales, el derecho era una herramienta indispensable en su trabajo, al
tiempo que su estatus funcionarial le permitía conocer el mundo de la
burocracia
Ahora
bien, lo que interesa a Kafka no es el poder visto desde la experiencia de
quien lo detenta, sino desde la óptica de quien lo padece, un poder que tiende
a cosificar al hombre, dominarlo y someterlo
La
vida moderna mantiene vivos los rasgos que identifican la visión que del poder
y del hombre tuvo Kafka, aquellos que, según Kundera, son propios de los
Estados totalitarios.
El
examen de los escritos de Kafka va descubriendo temas de notable interés: la
proliferación de la actividad legislativa y los defectos de técnica legislativa
como fenómenos de distanciamiento entre el ciudadano y la ley, su
inaccesibilidad, la desoladora situación de desabrigo en que vive el hombre de
hoy que Kafka representa llevándolo a una situación límite y recurriendo a
signos o símbolos capaces de expresar la condición dramática del hombre actual
víctima de unas estructuras de poder que le son hostiles
Para
ello escribe El proceso y utiliza esta figura procesal como vigorosa imagen de
eficacia plástica que le sirve para reflejar la angustia, soledad y
desvalimiento del hombre moderno. A esta novela, por otra parte, se ha
atribuido un valor premonitorio de los regímenes totalitarios que estaban por
venir. Algo similar ocurre con la novela En la colonia penitenciaria, como
anunciadora de los horrores y crueldad del nazismo
Lamentablemente,
no podemos pensar que Kafka - lo kafkiano- haya dejado de tener presencia en
nuestros días. Seguimos asistiendo al recorte de derechos y garantías, hay
hombres y mujeres que sufren persecución pese a su inocencia, hombres inocentes
que son condenados, hombres empequeñecidos ante la burocracia creciente y un
poder dominador, insaciable. En relación con los hechos que se describen en El
proceso, dice Muchoz Machado que “aún
no han sido erradicados totalmente de las prácticas
judiciales de nuestro tiempo”. Solo por eso, debemos seguir atentos a la voz, a
los avisos de Franz Kafka, un hombre del que Milena Jesenská dijo: “Era un
artista y un hombre de tan delicada conciencia que oía también allí donde otros, sordos, se creían a salvo”
EN
LA INTRODUCCIÓN SE SEÑALA:
Derecho,
ley, poder. A modo de justificación:
Tal
vez se pegunte el lector si hay razón para hablar -o escribir- sobre Kafka y el
derecho. ¿Existe acaso algo que los relacione? Sin duda. Una parte nada
desdeñable de la obra de Franz Kafka no es sino una incisiva reflexión acerca
del hombre ante manifestaciones diversas del acontecer jurídico: la ley, el
poder, la autoridad, la burocracia. Se ha dicho, y con sobrada razón, que el
poder es uno de los grandes “temas que estremecen el corazón del hombre”. Que la
relación del hombre con el poder ha sido una preocupación constante del
escritor checo es indudable, y así se ha puesto de relieve por no pocos
estudiosos de su obra. Afirma Elías Canetti que “de todos los escritores, Kafka
es el mayor experto en materia de poder; lo ha vivido y configurado en cada uno
de sus aspectos. No en vano se ha destacado que la especial sensibilidad de
Kafka para el conocimiento de lo oculto, y su singular capacidad para “captar
complejos aspectos de la existencia y expresarlos, se fundamenta en un
conocimiento profundo de las múltiples formas en que se manifiesta el poder, en
un instinto sutil orientado hacia el discernimiento de los justos y lo injusto
y en un amor insobornable a la verdad”
Y
siendo el poder tema al que Kafka prestó especial atención no ha de extrañar en
modo alguno que se ocupara también del derecho, porque es evidente la estrecha
relación que hay entre ambos. Quien dirija su mirada reflexiva hacia el poder,
se topará, antes o después, con el derecho y la ley. Y no podía ser de otra
forma; el derecho, entendido desde una perspectiva axiológica, es decir, como
ordenamiento basado en un determinado mundo de valores, es anterior a la ley, a
la norma, y solo cuando se incardina en un aparato de poder -por ejemplo, el
Estado- se convierte en regla imperativa. En este sentido, es harto elocuente
la definición de estado que Bobbio toma de Mortati: “El Estado es un
ordenamiento jurídico para los fines generales que ejerce el poder soberano en
un territorio determinado, al que están sus subordinados necesariamente los
sujetos que pertenecen a él”
Para
Duverger, derecho y poder son nociones inseparables. El poder se expresa a
través del derecho positivo, que es instrumento del que se vale aquel. “El
contenido de las reglas de derecho expresa la voluntad de poder”. Para explicar
gráficamente el estrecho vínculo entre ambos, dice Duverger que ”el derecho
positivo es el poder lo que la palabra es al hombre (…) Él es el mismo poder”.
Y es que, como dice Laporta, “entre poder y derecho” se dan relaciones
muy estrechas. Parece fuera de toda discusión quien crea y pone en vigor las
normas del derecho se dan relaciones muy estrechas. Parece fuera de toda
discusión quien crea y pone en vigor las normas del derecho está ejerciendo un
cierto poder. Pero también se tiene por cosa sabida que aquellos que
tienen poder son los que determinan cuál ha de ser el contenido del derecho.
Es claro que quien aspira a detentar el poder quiere, en última instancia,
hacerse con el dominio de las fuentes del derecho
Decía
el maestro Federico de Castro que “la lucha será siempre por la conquista de
una situación en la organización jurídica que suponga la atribución o
reconocimiento del poder normativo primario o decisivo”
Ley,
poder, autoridad, son, en suma, parajes diversos del Derecho, modos o formas
distintas de expresión de lo jurídico
Todos
ellos tienen una presencia muy significativa en la obra del escritor checo. La ley
constituye, sin duda, “uno de los conceptos esenciales en la obra de Franz Kafka
dentro del ámbito del poder”, de ahí que Walter Benjamín, con ilustrativo
grafismo, digiera que Kafka “tropieza en todas partes con la ley; sí, se podría
afirmar que tiene la frente ensangrentada de tropezarse contra ella”. Ahora
bien, importa sobremanera poner de relieve que le interesa a Kafka no es el
poder visto desde la experiencia de quien lo detenta, sino desde la óptica y
vivencias de quien lo padece, ese poder “que se hace cada vez más opaco”, al
tiempo que “exige que la vida de los ciudadanos sea cada vez más transparente”,
un poder, en suma, que tiende a cosificar al hombre, dominarlo y someterlo,
borrando para ello los rasgos de cada individualidad a fin de que esta se
diluya, anónima, en una masa uniforme, dócil, acrítica, sin capacidad de
reacción frente a las desviaciones del poder
La
vida moderna mantiene vivos los rasgos que identifican la visión que del poder
y del hombre tuvo Kafka, aquellos que, según Kundera, son propios de los
estados totalitarios: “la concentración progresiva del poder, que tiende a
divinizarse; la burocratización de la actividad social, que transforma todas
las instituciones en laberintos sin fin; la consiguiente
despersonalización del individuo”. Las novelas de Kafka, sigue diciendo
Kundera, “son la hipérbole prosaica y material de ellos”. Pero debemos estar
alerta porque en los regímenes democráticos alumbra ya la misma patología de
una creciente burocratización y despersonalización del individuo; “todo el
planeta se ha convertido en el escenario de este proceso”
El
hombre de Kafka es el hombre nuevo que se perfila en los albores del siglo XX. Si
la Ilustración había hecho de la racionalidad y la voluntad libre la esencia
del ser humano, “en el siglo XIX la industrialización, las aglomeraciones
humanas, las tensiones nacionalistas, el auge capitalista y la burocratización
cambiaron enormemente el panorama y pusieron en tela de juicio la equivalencia
de hombre y ser libre. El hombre, que se pretendía libre, se topa una y otra
vez con la experiencia de la alienación”
Como
escriben Obarrio y de las Heras, la tarea que Kafka nos propone es que la vida
de los hombres “no se sienta continuamente amenazada por un inaccesible Poder
que le observa, le juzga y le sentencia inmisericordemente, o para que el reo llegue
a tener defensa y conocimiento de la causa, es preciso que los andamios de la
vieja sociedad den paso a nuevas vías en la que la libertad de las conciencias y los derechos puedan
circular sin más cortapisas que las que impongan la Ley y la Justicia”
Con
razón la obra de Kafka ha sido definida como “una sátira social de un género
sin precedentes, como primera revelación de la fantasmagoría social”. Está en
lo cierto Ernest Fischer cuando afirma que sus novelas “no son pesadillas sin
fundamento; son una realidad vivida por millones, presentada en una
caricaturización satírica y fantástica, un mundo de una concentración sin
precedentes de todos los poderes, y de individuos desvalidos, un mundo en que
las masas están dominadas por la sensación de que el individuo no puede influir
lo más mínimo en las grandes decisiones”
Como
colofón, y a modo de corolario de las razones diversas que justifican la elección
del tema, recordaré al poeta W. H. Auden: “Si me preguntaran qué poeta
representa mejor nuestro tiempo, del mismo modo en que Dante, Shakespeare o
Goethe representaron el suyo, tengo que nombrar en primera instancia a Kafka…
Es tan importante para nosotros porque sus problemas son los problemas del
hombre de hoy”
ÍNDICE
DISCURSO
I.-
JUSTIFICACIÓN
DEL TEMA
II.-
PALABRA,
LITERATURA Y DERECHO
III.-
UN
APUNTE BIOGRÁFICO
1. Breve
semblanza de Kafka. 2. La
relación de Kafka con el Derecho
IV.-
INTERPRETACIONES
DE LA OBRA DE KAFKA
V.-
EL
DERECHO EN LA OBRA DE KAFKA
1.
Sobre la cuestión de las leyes. 2.
Ante la ley. 3. El
proceso. A) Interpretaciones
de El proceso. B) Carácter
premonitorio de la novela. C) El
arranque de la novela. D) Josef
K. es inocente. E)
El mundo judicial visto por Kafka. 1.º.– Jueces.
2.º.– Abogados.
3.º.– Escritos
de los abogados. 4.º.– Los funcionarios. 5.º.– Corrupción.
6.º.– Pobreza
de medios. 7.º.– El proceso. 8.º.– La
ejecución de Josef K. 4. En la colonia penitenciaria
VI.
LA
PERSPECTIVA EXISTENCIALISTA
VII.
LA
BUROCRACIA
VIII.
LO
KAFKIANO EN LA JURISPRUDENCIA
BIBLIOGRAFÍA
CONTESTACIÓN
FICHA TÉCNICA:
1
libro
224
páginas
En
formato de 23.5 por 16.5 por 1.7 cm
Pasta
delgada en color plastificada
501
gramos
ISBN
9788413469960
Autor
Julio Picatoste Bobillo
Editor
Thomson Aranzadi
FAVOR DE PREGUNTAR
POR EXISTENCIAS EN:
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electrónico:
Celular
y WhatsApp:
6671-9857-65
Gracias
a Google por publicarnos
Quedamos
a sus órdenes
KAFKA Y EL DERECHO
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