lunes, enero 26, 2026

KAFKA Y EL DERECHO

 
KAFKA Y EL DERECHO

1 Libro Autor Julio Picatoste Bobillo

Editor Thomson Aranzadi

Primera edición 2021

 

LIBRO POR ENCARGO

La obra de Kafka ha suscitado interpretaciones diversas que, normalmente suelen diversificarse en tres líneas: la religiosa, la psicológica y la sociopolítica. Este libro se sitúa en esta última perspectiva. Se trata de rastrear la percepción de lo jurídico en la obra de Franz Kafka, pues parte nada desdeñable de la obra kafkiana es una incisiva reflexión acerca del hombre ante manifestaciones diversas del acontecer jurídico: la ley, la autoridad, el poder, la burocracia

Y siendo el poder tema al que Kafka prestó especial atención - su obra ha sido caracterizada como una “microfísica del poder”-, no ha de extrañar en modo alguno que se ocupara también del derecho, porque es evidente la estrecha relación que hay entre ambos

Ley, poder, autoridad, son, en suma, parajes diversos del Derecho, modos o formas distintas de expresión de lo jurídico. Todos ellos tienen una presencia muy significativa en la obra del escritor checo. Baste con recordar algunos de sus títulos para confirmarlo: El proceso, En la colonia penitenciaria, Ante la ley, Sobre la cuestión de las leyes. Dado que trabajaba en el Instituto de Seguros de Accidentes de Trabajo del Reino de Bohemia y defendía sus intereses ante los tribunales, el derecho era una herramienta indispensable en su trabajo, al tiempo que su estatus funcionarial le permitía conocer el mundo de la burocracia

Ahora bien, lo que interesa a Kafka no es el poder visto desde la experiencia de quien lo detenta, sino desde la óptica de quien lo padece, un poder que tiende a cosificar al hombre, dominarlo y someterlo

La vida moderna mantiene vivos los rasgos que identifican la visión que del poder y del hombre tuvo Kafka, aquellos que, según Kundera, son propios de los Estados totalitarios.

 

El examen de los escritos de Kafka va descubriendo temas de notable interés: la proliferación de la actividad legislativa y los defectos de técnica legislativa como fenómenos de distanciamiento entre el ciudadano y la ley, su inaccesibilidad, la desoladora situación de desabrigo en que vive el hombre de hoy que Kafka representa llevándolo a una situación límite y recurriendo a signos o símbolos capaces de expresar la condición dramática del hombre actual víctima de unas estructuras de poder que le son hostiles

Para ello escribe El proceso y utiliza esta figura procesal como vigorosa imagen de eficacia plástica que le sirve para reflejar la angustia, soledad y desvalimiento del hombre moderno. A esta novela, por otra parte, se ha atribuido un valor premonitorio de los regímenes totalitarios que estaban por venir. Algo similar ocurre con la novela En la colonia penitenciaria, como anunciadora de los horrores y crueldad del nazismo

Lamentablemente, no podemos pensar que Kafka - lo kafkiano- haya dejado de tener presencia en nuestros días. Seguimos asistiendo al recorte de derechos y garantías, hay hombres y mujeres que sufren persecución pese a su inocencia, hombres inocentes que son condenados, hombres empequeñecidos ante la burocracia creciente y un poder dominador, insaciable. En relación con los hechos que se describen en El proceso, dice Muchoz Machado que “aún no han sido erradicados totalmente de las prácticas judiciales de nuestro tiempo”. Solo por eso, debemos seguir atentos a la voz, a los avisos de Franz Kafka, un hombre del que Milena Jesenská dijo: “Era un artista y un hombre de tan delicada conciencia que oía también allí donde otros, sordos, se creían a salvo”

EN LA INTRODUCCIÓN SE SEÑALA:

Derecho, ley, poder. A modo de justificación:

Tal vez se pegunte el lector si hay razón para hablar -o escribir- sobre Kafka y el derecho. ¿Existe acaso algo que los relacione? Sin duda. Una parte nada desdeñable de la obra de Franz Kafka no es sino una incisiva reflexión acerca del hombre ante manifestaciones diversas del acontecer jurídico: la ley, el poder, la autoridad, la burocracia. Se ha dicho, y con sobrada razón, que el poder es uno de los grandes “temas que estremecen el corazón del hombre”. Que la relación del hombre con el poder ha sido una preocupación constante del escritor checo es indudable, y así se ha puesto de relieve por no pocos estudiosos de su obra. Afirma Elías Canetti que “de todos los escritores, Kafka es el mayor experto en materia de poder; lo ha vivido y configurado en cada uno de sus aspectos. No en vano se ha destacado que la especial sensibilidad de Kafka para el conocimiento de lo oculto, y su singular capacidad para “captar complejos aspectos de la existencia y expresarlos, se fundamenta en un conocimiento profundo de las múltiples formas en que se manifiesta el poder, en un instinto sutil orientado hacia el discernimiento de los justos y lo injusto y en un amor insobornable a la verdad”

Y siendo el poder tema al que Kafka prestó especial atención no ha de extrañar en modo alguno que se ocupara también del derecho, porque es evidente la estrecha relación que hay entre ambos. Quien dirija su mirada reflexiva hacia el poder, se topará, antes o después, con el derecho y la ley. Y no podía ser de otra forma; el derecho, entendido desde una perspectiva axiológica, es decir, como ordenamiento basado en un determinado mundo de valores, es anterior a la ley, a la norma, y solo cuando se incardina en un aparato de poder -por ejemplo, el Estado- se convierte en regla imperativa. En este sentido, es harto elocuente la definición de estado que Bobbio toma de Mortati: “El Estado es un ordenamiento jurídico para los fines generales que ejerce el poder soberano en un territorio determinado, al que están sus subordinados necesariamente los sujetos que pertenecen a él”

Para Duverger, derecho y poder son nociones inseparables. El poder se expresa a través del derecho positivo, que es instrumento del que se vale aquel. “El contenido de las reglas de derecho expresa la voluntad de poder”. Para explicar gráficamente el estrecho vínculo entre ambos, dice Duverger que ”el derecho positivo es el poder lo que la palabra es al hombre (…) Él es el mismo poder”. Y es que, como dice Laporta, “entre poder y derecho” se dan relaciones muy estrechas. Parece fuera de toda discusión quien crea y pone en vigor las normas del derecho se dan relaciones muy estrechas. Parece fuera de toda discusión quien crea y pone en vigor las normas del derecho está ejerciendo un cierto poder. Pero también se tiene por cosa sabida que aquellos que tienen poder son los que determinan cuál ha de ser el contenido del derecho. Es claro que quien aspira a detentar el poder quiere, en última instancia, hacerse con el dominio de las fuentes del derecho

Decía el maestro Federico de Castro que “la lucha será siempre por la conquista de una situación en la organización jurídica que suponga la atribución o reconocimiento del poder normativo primario o decisivo”

Ley, poder, autoridad, son, en suma, parajes diversos del Derecho, modos o formas distintas de expresión de lo jurídico

Todos ellos tienen una presencia muy significativa en la obra del escritor checo. La ley constituye, sin duda, “uno de los conceptos esenciales en la obra de Franz Kafka dentro del ámbito del poder”, de ahí que Walter Benjamín, con ilustrativo grafismo, digiera que Kafka “tropieza en todas partes con la ley; sí, se podría afirmar que tiene la frente ensangrentada de tropezarse contra ella”. Ahora bien, importa sobremanera poner de relieve que le interesa a Kafka no es el poder visto desde la experiencia de quien lo detenta, sino desde la óptica y vivencias de quien lo padece, ese poder “que se hace cada vez más opaco”, al tiempo que “exige que la vida de los ciudadanos sea cada vez más transparente”, un poder, en suma, que tiende a cosificar al hombre, dominarlo y someterlo, borrando para ello los rasgos de cada individualidad a fin de que esta se diluya, anónima, en una masa uniforme, dócil, acrítica, sin capacidad de reacción frente a las desviaciones del poder

La vida moderna mantiene vivos los rasgos que identifican la visión que del poder y del hombre tuvo Kafka, aquellos que, según Kundera, son propios de los estados totalitarios: “la concentración progresiva del poder, que tiende a divinizarse; la burocratización de la actividad social, que transforma todas las instituciones en laberintos sin fin; la consiguiente despersonalización del individuo”. Las novelas de Kafka, sigue diciendo Kundera, “son la hipérbole prosaica y material de ellos”. Pero debemos estar alerta porque en los regímenes democráticos alumbra ya la misma patología de una creciente burocratización y despersonalización del individuo; “todo el planeta se ha convertido en el escenario de este proceso”

El hombre de Kafka es el hombre nuevo que se perfila en los albores del siglo XX. Si la Ilustración había hecho de la racionalidad y la voluntad libre la esencia del ser humano, “en el siglo XIX la industrialización, las aglomeraciones humanas, las tensiones nacionalistas, el auge capitalista y la burocratización cambiaron enormemente el panorama y pusieron en tela de juicio la equivalencia de hombre y ser libre. El hombre, que se pretendía libre, se topa una y otra vez con la experiencia de la alienación”

Como escriben Obarrio y de las Heras, la tarea que Kafka nos propone es que la vida de los hombres “no se sienta continuamente amenazada por un inaccesible Poder que le observa, le juzga y le sentencia inmisericordemente, o para que el reo llegue a tener defensa y conocimiento de la causa, es preciso que los andamios de la vieja sociedad den paso a nuevas vías en la que la libertad  de las conciencias y los derechos puedan circular sin más cortapisas que las que impongan la Ley y la Justicia”

Con razón la obra de Kafka ha sido definida como “una sátira social de un género sin precedentes, como primera revelación de la fantasmagoría social”. Está en lo cierto Ernest Fischer cuando afirma que sus novelas “no son pesadillas sin fundamento; son una realidad vivida por millones, presentada en una caricaturización satírica y fantástica, un mundo de una concentración sin precedentes de todos los poderes, y de individuos desvalidos, un mundo en que las masas están dominadas por la sensación de que el individuo no puede influir lo más mínimo en las grandes decisiones”

Como colofón, y a modo de corolario de las razones diversas que justifican la elección del tema, recordaré al poeta W. H. Auden: “Si me preguntaran qué poeta representa mejor nuestro tiempo, del mismo modo en que Dante, Shakespeare o Goethe representaron el suyo, tengo que nombrar en primera instancia a Kafka… Es tan importante para nosotros porque sus problemas son los problemas del hombre de hoy”

ÍNDICE

DISCURSO

I.-

JUSTIFICACIÓN DEL TEMA

II.-

PALABRA, LITERATURA Y DERECHO

III.-

UN APUNTE BIOGRÁFICO

1. Breve semblanza de Kafka. 2. La relación de Kafka con el Derecho

IV.-

INTERPRETACIONES DE LA OBRA DE KAFKA

V.-

EL DERECHO EN LA OBRA DE KAFKA

1. Sobre la cuestión de las leyes. 2. Ante la ley. 3. El proceso. A) Interpretaciones de El proceso. B) Carácter premonitorio de la novela. C) El arranque de la novela. D) Josef K. es inocente. E) El mundo judicial visto por Kafka. 1.º.– Jueces.   2.º.– Abogados.   3.º.– Escritos de los abogados.   4.º.– Los funcionarios.   5.º.– Corrupción.   6.º.– Pobreza de medios.  7.º.– El proceso.   8.º.– La ejecución de Josef K. 4. En la colonia penitenciaria

VI.

LA PERSPECTIVA EXISTENCIALISTA

VII.

LA BUROCRACIA

VIII.

LO KAFKIANO EN LA JURISPRUDENCIA

BIBLIOGRAFÍA

CONTESTACIÓN

FICHA TÉCNICA:

1 libro

224 páginas

En formato de 23.5 por 16.5 por 1.7 cm

Pasta delgada en color plastificada

501 gramos

ISBN 9788413469960

Autor Julio Picatoste Bobillo

Editor Thomson Aranzadi

 

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